miércoles, 24 de junio de 2015

6° Capítulo- El amante tras mis sueños



Capítulo 6
Jack estaba a su espalda, de pie mirándola en silencio. Tratando de entender que estaba sucediendo. Después de seis meses de sueños recurrentes ya se estaba empezando a acostumbrar al sinsentido. Eso lo preocupo aún más.
La hermosa criatura parecía ausente de sí misma. Una estatua de alabastro con alas negras como la noche y cabello gris suave como hebras de seda. Eso tenía que ser, pensó Jack con una sonrisa triste, alguien tan perfecto no podía existir en el mundo real. Si tan solo fuera su belleza física, pero la chica tenía un corazón dulce, era alegre, entregada a la hora de hacer el amor…Simplemente no podía ser real.
¡Hola! susurro Jack poniéndose de rodillas de tras de la hermosa criatura alada sin atreverse a tocarla¿Estás bien?
¿Qué hiciste? fue la simple pregunta ahogada por un sollozo que pronuncio Nerea sin mover un músculo ¿Por qué? Agachando la cabeza la dejo caer sobre su pecho, el cabello largo deslizándose como una cascada cubriendo su rostro.
Jack sin ver su cara supo que estaba llorando, y que era por su culpa.
Yo… trato de explicarse, fallando miserablemente.
¡Vete! le despidió Nerea mientras se ponía de pie. Las alas negras caían a sus costados derrotadas por su propio peso. Mas allá el cielo gris y a varios metros a bajo, la tierra estéril era recorrida por sabandijas y cosas peores Hoy no quiero verte.
Jack no era tan estúpido como para no saber que aquello era grave. De algún modo ella sapo lo que había intentado hacerNo me iré hasta que me digas que pasa.
Nerea irguió la espalda y levanto las alas. Se dio la vuelta para darle la cara a su amante. Los hermosos ojos grises tenían un tinte rojo en su pupila, la frente estaba surcada por arrugas causadas por un ceño fruncido. No se necesitaba ser adivino para saber que aquello pronosticaba tempestades.
¡Eres un traidor! ladró el demonio alado dando un paso al frente, obligando a Jack a dar otro atrásLos humanos son criaturas viles de doble palabra Acuso señalando con un dedo a Jack que ya empezaba a sentir como su genio comenzaba a subir de intensidad.
Yo no he hecho nada para ofenderte midió las palabras plantándose sobre sus dos pies, no le iba a ceder más terreno a la mocosa malcriada Así que mejor cuida lo que hablas.
Los ojos de Nerea parecieron echar fuego, las alas se estiraron en toda su envergadura, el hermoso rostro tenso por la furia ¿No hiciste nada? pregunto con en tono tan filoso que podría cortar una rocaTodavía puedo sentir el deseo de ella sobre ti. Permitiste que te tocara Apuñando las manos tan fuerte que comenzaron a salir gotitas de sangre que mancharon el suelo grisMaldita la hora en que deje que alguien como tú entrara en mi.
Esa fue la gota que derramo el vaso, justo esa. Jack Williams no iba a dejar que esa pequeña mierda le hablara de ese modo. Sin pensárselo dos veces invadió el espacio vital del enojado demonio, la jalo por la cintura y le planto un beso con de esos que escriben leyendas. La joven puso las manos en el pecho tratando de apartarlo, las alas se agitaron luchando por recuperar espacio, pero Jack la conocía lo suficiente  como para saber qué hacer para que se perdiera sin posibilidades de retorno.
El beso no era una caricia tierna ni mucho menos, era un asalto a la sexualidad de su compañera aún inocente, la misma que se retorcía tratando de no caer en la trampa. Jack solo la sujeto más contra su cuerpo, la lengua hambrienta recorría la boca que ahora se abría a su exploración, poco a poco Nerea cedió el control.
Solo a ti te beso así gruño Jack mientras mordía la tierna piel bajo la oreja de Nerea haciéndola chillar No he estado con nadie desde la primera vez que invadiste mis sueñoshablaba entre lamidas a la piel blanca que temblaba bajo su lengua.
Nerea ya no podía pensar, sabía que debía echar al humano, matarlo por traidor, pero su cuerpo no lo obedecía. Jack se la estaba comiendo viva y ella, hija de su poderosa Madre, lo disfrutaba. Frotaba el valle entre sus piernas salvajemente contra los pantalones de Jack, trato de encontrar algo de  alivio. Lo deseaba, su cuerpo, su mente, todo su ser deseaba a ese hombre dentro de ella. El fuego del apareamiento encendía sus venas.
¡Ah! grito Nerea cuando el humano comenzó a succionar uno de los pezones desnudos Mi señor suplió sin poderlo evitar. Jack siguió en los suyo estrujándola con esas grandes manos que la estaba volviendo loca.
El aire frio de la noche choco contra su trasero desnudo, sin saber en qué momento Jack la había desnudado totalmente, su pantalón estaba enrollado a sus pies. Las manos del hombre amasaban los globos firmes haciendo que pequeños grititos de placer salieran del pecho del pequeño demonio. El humano la sostenía en sus brazos mientras la asaltaba con su boca. Ya no tenía voluntad, se había derretido en el calor de la pasión.
Ahora advirtió el humano dejando a Nerea con la boca abierta esperando otro beso Si vuelves a gritarme, pequeña malcriada… voy a excitarte hasta que no puedas recordar ni quién eres. Luego te voy a tomar sin contemplaciones hasta que me sientas aunque hayan pasado días.
Nerea abrió la boca para decir algo, la mirada del hombre le dejo claro que no estaba bromeando. Iba a ser castigada.
¡Yo! trato de defenderse Nerea, ella solo obedecía a la Madre, y eso que no todo el tiempo. No podía pretender ese humano con ínfulas de amo venirle a decir lo que tenía que hacer.- ¡Tu! bufo el pequeño demonio poniendo ambas manos sobre el pecho del hombre más alto Eres un bruto.
Te lo ganasteadviritió Jack contra la cara del demonio aladoAhora  no te quejesDiciendo esto levanto a Nerea echándola sobre su hombro sin ninguna dificultad.
El pequeño demonio chillo, grito, pataleo, trato de golpearlo con las alas sin lograr ser bajada. El humano la llevo hasta donde había una piedra donde se sentó, acostando a una furiosa criatura sobre su regazo con el culo al aire.
Es hora de que aprendas a controlar esa sexy boquita tuyasiseo Jack sosteniendo con una mano los delgados brazos de Nerea, poniéndolos sobre su espalda mientras con la mano libre le dio el primer golpe en el trasero.
-¡Ah! grito Nerea al sentir el ardor en la redondez de su carne ¡Para, ya! Chillo al sentir el segundo golpe¡Duele!
Jack pudo haberse detenido al ver como se retorcía Nerea, lástima que la humedad en el sexo de la chica tuviera destilando la tela del pantalón. Esa pequeña traviesa estaba a punto de tener un orgasmo nada más que con los azotes que le estaba dando en el culo.
¿Vas a comportarte? pregunto Jack entre cada nalgada. Nerea  negaba con la cabeza mordiéndose los labios, no iba a suplicarle más al hijo de puta cruel.
Soporto cinco nalgadas bien plantadas, aunque lucho con todas su fuerzas comenzó a quebrarse con la décima palmada. Lágrimas saladas comenzaron a surcar su cara mojando el pantalón del hombre que la sostenía sin permitirle moverse. Dos golpes más. Nerea se vino tan fuerte que grito hasta que la garganta comenzó a doler. Las alas cayeron inertes a los costados. Sollozos desesperados comenzaron a escapar de su corazón, necesitaba ser consolada.
Jack podía leer en la hermosa demonio como si esta fuera un libro abierto. Levantándola la sentó con gran cuidado sobre su regazo, evitando lastimar más el trasero enrojecido. 
Promete que no me gritaras de nuevo—susurro contra el cabello de Nerea, la chica no paraba de llorarPromete que si tienes dudas me lo vas a preguntar antes de hacer otra  rabieta.
El demonio alado asintió con un débil movimiento de cabeza¿Le hiciste las mismas cosas que me haces a mí? volvió sobre el tema. Solo pensar en las manos del hombre sobre la hembra humana era la cosa más dolorosa que hubiera sentido en toda su vida.
Jack la abrazo fuerte acariciando la espalda, besando la cabeza que descansaba sobre su pecho, trato de explicar – No me acosté con ella, no pude. Sentí que estaba mal Tratando de buscar las palabras adecuadas para ser honesto. Apartando mechones de cabello gris se encontró con los ojos que ahora estaban con su color  plata habitualCreo que de ahora en adelante tendré que vivir de sueños.
Soy real defendió Nerea justo antes de ser besada lenta y tiernamente por el amante de sus sueños.
Lo sé… Aunque no lo entienda Se quejó Jack mientras acunaba a su pequeño demonio alado como a si fuera el más grande tesoroMe gustaría despertar y encontrarte cada mañana bajo mis sábanas.
Nerea quiso decir algo pero se sentía tan liviana, tan cómoda entre los fuertes brazos de su humano. Hay momentos en que las palabras están de más.
 Despertó, él ya no estaba allí como era de esperarse, su humano debía estar despertando en su propio mundo tan lejano del suyo. Debía regresar al Nido antes que descubrieran que había salido. Últimamente discutía mucho con la Madre, eso era algo que no podía evitar. Estaba cansada de ser tratada como una niña.
Estaba por llegar al hogar de los demonios alados, cuando lo interceptaron sus hermanos mayores, los que muy amablemente lo escoltaron hasta la plataforma de aterrizaje.  Cabreada era una palabra amable para expresar como se sentía. Casi podía apostar su ala derecha a que sabía cómo terminaría aquello.
Como imaginó, de allí en adelante las cosas se complicaron hasta el punto de lo ridículo. A toda hora siempre había alguien vigilándola, no se podía acercar a la plataforma de aterrizaje sin tener varios pares de ojos tratando de adivinar sus intensiones.
Habían pasado más de cuatro días sin poder comunicarse con Jack y eso le estaba causando el síndrome de abstinencia. Estaba en su habitación, la que compartía con Kiria, tal vez era algo infantil, pero se negaba a salir a los pasillos si tenía que seguir padeciendo tanto acoso.
El lugar era pequeño, como lo eran todas las habitaciones en el Nido, cosa normal si se albergaban allí los cien hijos de Madre. Dos camas gemelas, un par de baúles hechos de madera era el lugar donde guardaban las pocas pertenencias que tenían. Las paredes eran blancas, como lo era todo en el interior,  no había ventanas. La luz era emitida por unos cristales que brillaban o se apagaban según se tocaran. Ese era su hogar.
Sobre la cama de Kiria había un extraño animalito confeccionado con tela suave y peluda, ella lo llamaba osito Teddy, se lo había obsequiado la Madre cuando era pequeña. El pomposo animalillo tenía un lugar de honor en la cabecera de la cama. Por su parte Nerea se negaba a algo tan de bebé, aunque tenía una mantita escondida bajo la almohada. En ocasiones le gustaba abrazarla, recordar lo feliz que era al ser cargada por su madre. El tiempo había pasado, ahora sentía como si la distancia entre ambas fuera algo que no pudiera evitarse.
Sintiéndose triste al punto de la desesperación se acostó en la cama haciéndose un nudo con la manta presionada contra su pecho. Dos veces había suplicado a la Madre que la dejara salir del Nido y ella se lo negó. Algo en su corazón le decía que no debía decirle lo del humano, que si lo confesaba ocurriría algo de lo que no se podría regresar. Lágrimas gruesas surcaban su rostro, necesitaba a Jack.
Cerrando los ojos evoco las manos grandes del humano que la sostenían de las caderas mientras la penetraba hasta el alma con cada empuje de su pene. Casi podía sentir el aliento en su nuca mientras le susurraba palabras tiernas para que se dejara llevar por el placer. Lo extrañaba tanto. Si la Madre no la dejaba salir iba a cometer una locura, lo sabía con cada fibra de su ser. Algo en su interior crecía como la hiedra llamándola a revelarse.
El golpe de la puerta al abrirse y cerrarse le dijo que ya no estaba sola. Su momento de paz se había ido al infierno.
¡Hola! saludo Kiria sentándose en la orilla de la cama de Nerea ¿Estás bien, hermanita?
Nerea simplemente negó con un movimiento de cabeza, no tenía voluntad para mentir. Acostada de frente a la pared le daba la espalda al demonio entrometido. Las alas negras le cubrían formando un capullo.
¿Estas llorando otra vez? Insistió Kiria, el cabello negro largo lo llevaba suelto dándole a su carita una expresión de niña buena, muy contrario a la realidad.
¡Déjame! suplico Nerea dejando salir algunos sollozos.
No te dejaré. Somos hermanas, ¿lo recuerdas? hablo mientras ponía una mano en el hombro del otro demonio Haré cualquier cosa para verte feliz, y lo sabes.
Nerea se sentó, sabía que su hermana no la dejaría. – Quiero salirbalbuceo sin levantar la vista de la sábana que cubría la cama Necesito salir del Nido y Madre no me deja.
¡Eso es todo! chilló Kiria extendiendo sus alas hasta casi tocar el techo Yo puedo ayudarte con eso La alegría chispeante se ensombreció un pocoPero debemos hacerlo con cuidado. Madre piensa que los más jóvenes no lo sabemos, pero todas estas restricciones se deben a que algo está matando a criaturas grandes y poderosas Bajando el tono acerco su rostro al de Nerea, agregó en un tono confidente Se les come el corazón mientras este todavía late. Escuche que Greyco le dijo eso a Madre apenas llegó de su última salida exploratoria.


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 Gracias por todo el apoyo,
sin ustedes nada de esto sería posible.

Con cariño:
Milagro Gabriel Evans